El proyecto de diseñó para el Showroom de Simuero nace de tres conceptos fundamentales: la artesanía, lo hecho a mano y la singularidad de cada pieza. A partir de estas ideas construimos un espacio que actúa como un lienzo en blanco pero un lienzo vivo, con texturas, matices e imperfecciones.
En el centro del espacio se ala un mostrador cargado de historia, una pieza única, recuperada de una antigua mercería, que conserva las huellas del tiempo y simboliza la esencia de la artesanía. Su presencia evoca el valor de lo manual, de lo hecho con calma, de lo auténtico, que hablan el mismo lenguaje. encima, una lampara de suspensión de Pablo Bolumar completa la narrativa del espacio: una pieza de iluminación contemporánea fabricada con pantallas orgánicas de cera de abeja, uno de los materiales con los que trabaja Simuero, reflejando los mismos valores de creación artesanal y expresión material.
El resultado es un espacio que no busca imponerse, si no acompañar y amplificar la voz de las piezas, celebrando la belleza de lo hehco a mano y el carácter irrepetible de cada objeto.